| Posterior a la primera aplicación y provocados por ésta, se dan una serie de sucesos que interesaron casi todo el Sudario. En los esquemas posteriores se analiza cada hecho en forma separada. | |
En la parte baja del Sudario se imprimió la huella de un puño de tres dedos que golpeó en el dorso a una mano femenina. El golpe fue cuando esta mano estaba sobre la barbilla de Jesús. Una línea gruesa marca la trayectoria. En la barbilla quedó el registro de dos dedos de esa mano femenina, por el lado de la palma, que limpiaban el Rostro con el Sudario, mediando una tela entre la mano y el Sudario. Este golpe hizo que La Verónica quedara impura por el contacto del Sudario con el dorso de su mano. Un segundo golpe, de menor fuerza y en tangente, lo recibió Jesús en el pómulo y en la mano con la que se cubría el ojo. La posición de la mano femenina nos indica que Jesús yacía en el suelo, pues la mujer operó la acción sobre la cabeza de Jesús. | ![]() |
| Posterior a los golpes, por la parte inferior del Sudario unos dedos, encerrados en círculos, arrebatan el Sudario, originando las huellas en forma de acordeón encerradas en línea discontinua. Está proyectado el desplazamiento del Sudario por los golpes anteriores, que nos hace saber que las líneas del extremo izquierdo se produjeron al resbalar de la tela sobre el antebrazo de Jesús –también proyectado con línea discontinua– durante el arrebato del Sudario. Las líneas del extremo derecho son el deslizamiento del Sudario sobre la mano de Jesús; y los puntos, su áspero resbalar sobre la corona de espinas durante el arrebato. | ![]() |
| Después del arrebato, el soldado torea a La Verónica: la mano que tiene asido el manto por la parte baja se lo presenta repetidas veces, La Verónica lo toma y entonces el soldado lo jala una y otra vez, originándose la serie de líneas sobre los círculos de línea discontinua que encierran las marcas de cada intento, y provocando la furia de La Verónica, que, burlada y sabedora de que ha quedado impura, deja la tela que mediaba entre su mano y el manto y toma el Sudario directamente, (círculo en rojo). A quienes presenciaban la escena, les quedó claro el desdén de La Verónica a la Ley de Moisés: en vísperas de la Pascua que se acercaba, auxiliaba a Quien había sido declarado blasfemo, y sin temor, disputaba una tela que transmitía impureza. | ![]() |
| Aún resbala el Sudario de la mano de La Verónica, quien lo vuelve a tomar con la mano desnuda, pero en esta ocasión el soldado espera a que La Verónica, enfurecida por la burla, aplique todas sus fuerzas, entonces aparenta tomar con la otra mano el Sudario para disputar la tela, pero le suelta el Sudario para que la mujer caiga de espaldas, tal como indican las dos líneas que se desprenden de la zona encerrada en línea discontinua en dirección al círculo rojo, que marca la zona donde tomó La Verónica el Sudario. Las huellas de la aparente toma del Sudario con la otra mano están confundidas con las huellas de aplicaciones posteriores, bajo el gran manchón de sangre que media entre el círculo y las líneas. | ![]() |