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El Monasterio de la Transfiguración, en el Sinaí, cuenta con el más
importante acervo de iconos antiguos, que ahí fueron llevados para
protegerlos de los movimientos iconoclastas. Entre estos se encuentra la Tabla de
Edessa. Por las pinturas inferiores de Santos Padres de Oriente con posturas hieráticas elaboradas con trazo tenue, exentas de perspectiva y colores apagados, muy acordes con las escuelas plásticas bizantina y medieval, la tabla fue datada como del siglo X. Pero el trazo enfático, los colores vivos, la perspectiva isométrica, los pliegues textiles y la dinámica gestual de las pinturas superiores, son indicativos de que pertenecen a la antigua escuela plástica greco romana, pues incluso el pintor cuida retratar la psicología de los personajes, a pesar de la deficiencia en las proporciones corporales, que en todo caso indican que fueron realizadas por un aprendiz. Esta deficiencia, muy común en la época medieval, también contribuyó a despistar a quien dató el conjunto de pinturas como del siglo X. Otra razón por la cual se debe rechazar esta datación, es que los iconos que llegaron al Monasterio de la Transfiguración, fue para salvaguardarlos de los movimientos iconoclastas, y estos se dieron, con intermitencia, del año 730 (siglo VIII) al año 843 (Siglo IX). El propio nombre adjudicado a la tabla “de Edessa”, confirma que fue durante ese periodo y por esa razón que llegó a dicho monasterio, por lo cual ya para entonces habría ostentado las pinturas superiores, pues no hubiera tenido caso proteger y nombrar una tabla sin pinturas qué preservar y origen a identificar; y ya en el monasterio, algún monje le adicionó las pinturas inferiores una o dos centurias después de haber arribado al monasterio, en el siglo X. |