|
El supuesto Abgar sostiene la tela mediando una tela gruesa.
Este detalle nos informa que la tela es una tela sepulcral, contaminante, y
que la sostiene mediante un guante para no contaminarse; por tanto, es
judío, no armenio. Su estructura craneal, su rostro barbado y su atuendo así lo
confirman. Esto nos informa que fue pintado por un judío, pues ese
detalle lo habría inadvertido un pintor que no fuera judío. Pero
como ya se ha dicho, a los judíos les estaba vedado representar, por lo cual
el pintor incurrió en desacato. El gesto psicológico del hombre es de reposición, en tanto que el gesto psicológico del muchacho es de solicitud; también es de notar que el muchacho no se proteja la mano para tomar el manto que se le ofrece; luego, no es judío. El tamaño y la proporción de la tela con el rostro se asemejan al Sudario, incluso tiene flecos, que muy posiblemente el Sudario haya perdido para quedar con su actual aspecto deshilachado; y el rostro en él pintado está inclinado como las manchas en el Sudario. Es probable que en el Monasterio de la Transfiguración también se haya retocado el rostro en el Sudario y se le añadiera la cruz, asociándolo así al mandylion con el acheiropoieto. En esta pintura Verónica representa a Nicodemo, que se había ofrecido a guardar el Sudario al asumirse responsable de que le arrebatasen la Sábana a La Verónica y tuviera ella que partir a Roma en pos de esta. Verónica pretendía que Abgar usara la tabla como un propio, para que Nicodemo confirmase que el emisario se presentaba en nombre de ella a solicitar el Sudario representado. Verónica temía que Nicodemo destruyera el Sudario al no regresar ella a Jerusalén. Verónica pinta a Nicodemo sentado en un trono porque era príncipe de los judíos, cosa de la que el mismo Nicodemo hace ostentación en su Evangelio. Verónica sugería así a Abgar, que al solicitar el Sudario trataría con un noble como él. |
![]() |