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Esta es la pintura denominada Traditio Legis,
a la cual pertenece el rostro de Jesús mostrado en la página anterior.
Al igual que con las pinturas de Verónica en la tabla, a esta pintura de Jesús en la
catacumba de san Marcelino y san Pedro se le añadieron las figuras que lo rodean, el cordero de
abajo, el libro y la maza en el regazo de Jesús, la aureola y la túnica
angusticlavia en Jesús, que quedó en intento. El pintor de las figuras adicionadas
manejaba mejor la proporción y la perspectiva, que son deficientes en Jesús
(tobillos, pies y poltrona). Otro indicio de que son figuras añadidas
es el atuendo judío de Jesús. No hay lógica de figurarlo con una ropa diferente al de los que le rodean, si no es el de diferente tiempo y
cultura del pintor que la realizó, uno o dos siglos antes que las
figuras añadidas, pues, salvo en el caso de esta pintura, en las
catacumbas se representó a Jesús con vestidos romanos: túnica angusticlavia o laticlavia
y toga praetexta.
La permanencia de las pinturas del Códice y de la catacumba después de tantos siglos, muestran qué tan experta se volvió Verónica en preparar las bases y las pinturas. |