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Y cuarta y última razón:
haber probado cómo sólo si se observan desde la perspectiva de la Ley
de Moisés, se puede desentrañar el significado y el sentido de los datos
fragmentados –y de las omisiones– que aportan la Sábana, el Sudario y las distintas fuentes
referidas a la primera generación de cristianos. Jesús declaró que había venido para cumplir la Ley, no para abolirla. Los primeros cristianos eran judíos y postulaban que en Jesús se cumplían las promesas divinas hechas “a Israel”. La Didadjé, un prontuario sobre la doctrina, la moral, y el rito cristianos, escrito hacia el año 70, alude a los judíos como los hipócritas, es decir, los cristianos se asumían auténticos judíos, y desde la perspectiva mosaica miraron a Jesús, cuando ahí se alude así a Él: “Pero los que perseveren en su fe serán salvados por el mismo que había sido maldecido.” (16,5b). Los cristianos fueron expulsados de las sinagogas sólo hasta el Concilio de Janmia, en el año |
90, cuando fueron declarados herejes del judaísmo; entonces Juan escribe el cuarto Evangelio, para puntualizar cómo Jesús ya les había advertido que serían expulsados de las sinagogas, consolando así a los judíos cristianos; y para referir las festividades judías al creciente número de gentiles conversos. Hay que ir a la letra de la Ley |
para entender al judío cristiano original, que en la letra de la Ley había sido forjado. Es erróneo pensar que el cristiano original, judío, se comportó como los gentiles que Jesús injertó en el judaísmo, pues, precisamente, esa falsa premisa infectó estas historias al ser transcritas en el pasado. Por eso el método deductivo y la metahistoria aplicados bajo el faro la Ley de Moisés, resulta el medio más eficaz para hallar la verdad en torno a los sucesos abordados, pues les imprime la lógica que remonta las contradicciones aparentes. Pensar que se fraguaron leyendas en los albores del cristianismo no resulta lógico, cuando los protagonistas de estas historias estuvieron dispuestos a dar la vida por la Verdad. Por eso es valioso vindicar estas historias reconstruyéndolas “con la Ley en la mano”, a partir de los datos disponibles. Y también porque, finalmente, así se aclara el porqué la Sábana salió de Jerusalén y fue hallada confinada en Edessa. |