|
- Transmitir su impureza para abrirse paso y tocar la orla del manto de
Jesús, cierta de que con ello sanará. - Ponerse en evidencia después de haber realizado el acto, pese al castigo que implicaba. - Testificar en favor de Jesús ante Pilato contraviniendo la ley de los judíos. - Interferir para limpiar el rostro de Jesús y así detener la golpiza que le propinaba un soldado por haber caído. - Disputar una tela contaminada al soldado que golpeaba a Jesús, sin importarle los señalamientos y las burlas. - Colocar en el Cuerpo de Jesús sus filacterias contra el dictamen del Sanedrín. - Sustraer del Sepulcro los objetos contaminantes con el Cuerpo depositados. - Divulgar su hallazgo del Rostro del Señor impreso en los mantos que conserva. - No dejar que Velosiano parta con la Sábana y sin ella; acompañarlo hasta Roma en seguimiento de la Sábana. - Permanecer en el palacio imperial de Villa Capri, y para ello aprender pintura contraviniendo la Ley de Moisés. - No dudar en pedirle la Sábana al asesino de Tiberio, Calígula, apenas muerto el interesado en la Sábana y marchar de inmediato. - Pintar a Jesús en una catacumba, violando la Ley mosaica. - Emprender por tierra una travesía titánica con un maletín que debe mantener alejado de sí. - Entrevistarse con el rey Abgar para pedirle que atesore la Sábana y mande a un emisario por el Sudario a Jerusalén. - Pintarle a Abgar un códice a modo de instructivo y propio para Nicodemo. | |
| Estas evidencias y deducciones sobre la actuación de la Verónica, proporcionan el muy definido perfil de una personalidad a la que la majestad no impresiona, rústica, sensible al dolor ajeno, justiciera, impulsiva, veraz y audaz. No es fortuito, sino providencial, que la tauromaquia le rinda homenaje dándole su nombre a un pase, pero ahora en relación al toro entendido: una mujer de casta Miura, indómita, no rehúye el sufrimiento y burla que la embestida le significan, irreflexiva, con la nobleza de corazón por delante. |
|